- Ustedes son los peores enemigos de la gente que no puede costearse un computador pero que puede pagar un televisor a cuotas o heredarlo. No son distintos a las personas para las que producen programas, por lo que decir que ustedes promueven la ignorancia es un halago inmerecido a las virtudes maquiavélicas que no tienen. Simplemente han bajado los estándares: Gente estúpida que produce televisión para gente estúpida.
- Su única posibilidad de redención consiste en una misión que puede poner en riesgo su relación con los anunciantes, pero que puede devolverles la responsabilidad que tienen con nosotros: Tener PERIODISTAS DE VERDAD en los noticieros, SUSPENDER LAS NOVELAS EN HORARIOS DE LA TARDE, DEJAR DE PRODUCIR REALITY SHOWS y ofrecer documentales de verdad, TENER ESPACIOS DE CRÍTICA Y OPINIÓN reales y no los protocolos de Relaciones Públicas que ofrecen, ACABAR CON LOS PREMIOS A LOS MEDIOS NACIONALES porque la mediocridad no debe premiarse y, por favor BALANCEAR EL CONTENIDO NOTICIOSO PARA QUE NO SEA INFERIOR AL CONTENIDO DEPORTIVO en las noticias.
- Son medidas de emergencia. No nos merecemos una televisión de entretenimiento porque hay mucha gente que deriva su cultura (y la forma en la que se relaciona con otros) de la programación de mierda que ofrecen. No nos merecemos series de ficción porque no tenemos la madurez para reflexionar. No nos merecemos la inmediatez de nuestros noticieros porque no existe el espacio para pensar y opinar sobre los hechos. Sobre todo, no nos merecemos una televisión de entretenimiento porque existen muchos que son incapaces de APAGAR LA TELE para leer, hablar con otros, forjarse una opinión o comparar con otros medios lo que han absorbido.
- Los niños colombianos hablan con acentos de telenovela barata. Su imaginación es del tamaño de una pantalla. No tienen una noción de familia que no gire alrededor de la televisión.
- Por lo tanto, ustedes tienen que desafiar al público. Son comida chatarra para gente muerta de hambre intelectual. Sus organismos absorben lo que pueden absorber, pero no están recibiendo nutrientes. Solo calorías muertas.
- Un tercer canal privado... ¿para qué? ¿Para glorificar la hegemonía de turno y llenar los bolsillos de algunos con la plata de una licitación?
- Tienen que cambiar. De lo contrario, tendremos que acabar con la televisión. No es difícil. Sin anunciantes, no hay negocio. Sí, es un asunto moral, pero no de la forma en la que ustedes creen. No queremos censura. Queremos que la gente haga uso de su juicio, de su sentido común y decida qué es prudente ver y cómo. Pero ustedes han limitado las alternativas a una falsa sensación de opciones múltiples. Son mensajes replicados, información tan redundante como inútil. La moral es el ejercico de nuestro libre albedrío, el mismo que ustedes amenazan irresponsablemente.
- Si hablo en plural es porque sé que hay muchos que comparten mi opinión. No nos conocemos, no somos una organización pero estamos dispuestos a generar cambios. Les guste o no.
Comentario social, crítica mediática, opiniones y varios intentos de humor a expensas de una cultura que no logra entenderse a sí misma.
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viernes, 5 de noviembre de 2010
Carta abierta a los productores de televisión colombiana (regreso triunfal a las pantallas... de sus computadores)
Voy a ser breve por razones dolorosamente prácticas: ustedes han reducido la capacidad de atención (propia, del público) a unos cuantos minutos. Gastar más de una cuartilla simplemente sería diluir el mensaje que necesito transmitir.
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martes, 5 de octubre de 2010
Misceláneas, desordenadas y desveladas (1)
- Santos presentó un plan para combatir el crimen urbano que incluye el incremento de fuerza policial. Si tenemos en cuenta algunos hechos recientes, creo que se está abogando por soluciones facilistas: tener más policías y no educar a los que tenemos para ser eficientes, honestos y humanos. ¿Para qué? Así se generan empleos, se rehabilitan criminales y se incrementa la fuerza pública de una pedrada...
- "Una vez más América Latina es escenario de intentos de desconocer la voluntad de los pueblos por parte de grupos de derecha, apoyados y financiados desde los Estados Unidos para desestabilizar los gobiernos progresistas que han alcanzado el poder en la región gracias al apoyo popular." (Tomado del sitio de Radio Nacional de Venezuela). Me encantaría obviar la redacción miserable de este párrafo, pero no puedo. Lo que me resulta divertido es el artilugio retórico (burdamente primario) con el que se rechaza la influencia yanqui (¿será posible abolir ese término del discurso izquierdista? ¿por favor?) y no la figura del golpe de estado - ni pendejos que fueran...
- Siguiendo con mi expedición a través de Los 40 Principales, encontré lo que posiblemente es la conjugación de absolutamente TODO lo que considero abyecto en la industria disquera. En este caso tengo que ser absolutamente inflexible: la producción, la letra, la canción, el abuso de AutoTune, la vulgaridad sin gracia... mierda... la falta de inventiva para hablar de situaciones sexuales... TODO en esta canción es desagradable. Y es número cinco en el listado.
- Después de escuchar por segunda vez (y última, al menos voluntariamente) lo anterior, creo que vale la pena hablar de algunos grupos que he estado escuchando últimamente. Por estos días lo haré.
lunes, 4 de octubre de 2010
La voz de una generación
Ayer visité la página de Los 40 Principales. Era domingo y, aparte de mi curiosidad morbosa o el tedio que acompaña a estos días, quería saber qué estaba escuchando la gente. Sé que estas emisoras cumplen dos funciones básicas: hacer ruido ambiental y mantenerse a sí mismas comprando a la audiencia con boletas para conciertos. Aún ignoro hasta qué punto inciden en los consumos culturales de su audiencia. Si tienen alguna incidencia, creo que debo preocuparme un poco. A veces, no basta con simplemente apagar la radio.
Está claro que la música popular está pasando por un período oscuro. Los músicos saben que la venta de discos representa solo una pequeña parte de sus ganancias y que no van a poder vivir de las regalías, así que el esquema del mercado ha cambiado bastante:
Posiblemente este descubrimiento está al mismo nivel de "el agua moja". Pero lo sorprendente es el radio entre costos de producción y ganancia/difusión. De otra manera, no se explica que en Los 40 Principales el número uno sea alguien que se hace llamar Jiggy Drama (hago énfasis en "se hace llamar". Estos epítetos postizos son producto de un ego inflado, no de la malicia del prójimo).
Me gustaría que escuchen esto y me respondan las siguientes preguntas:
Más allá del clásico discurso de la promoción de la ignorancia y la frivolidad o el de la responsabilidad de los medios en la formación de opiniones (que es, en últimas, responsabilidad del individuo y no del zeitgeist), me preocupa pensar en la agenda de una industria que ha ido bajando progresivamente sus estándares a niveles cercanos al lenocinio. Una generación ha aceptado lo que para generaciones anteriores es inaceptable, un proceso natural en nuestra cultura. Solo que, en este caso, lo inaceptable no está hecho de las esperanzas, consignas y luchas de una juventud. Era cruel cuando los medios explotaban las necesidades adolescentes a través de un mercado subcultural (moda hippie, moda punk, moda new wave, moda "urbana", moda grunge, moda...) que trataba de leer y suplir las herramientas para encajar en el estereotipo. Pero es mucho más cruel suplir ideales.
La voz de una generación es Jiggy Drama. Espero que sea la última generación.
Está claro que la música popular está pasando por un período oscuro. Los músicos saben que la venta de discos representa solo una pequeña parte de sus ganancias y que no van a poder vivir de las regalías, así que el esquema del mercado ha cambiado bastante:
- Los discos son cartas de presentación y no productos con mérito artístico en sí mismos. Los avances tecnológicos han puesto herramientas de producción y masterización en manos de muchos.
- Internet sirve como una herramienta de difusión (legal e ilegal) de música. Por eso, aunque producir un disco es mucho más barato que hace cinco o diez años, no es rentable. Supongo que es posible vivir de las regalías, pero eso implica payola (pagar para que un tema suene varias veces en la programación de una emisora) y tiempo (que no resulta rentable para las disqueras, ya que éstas han invertido una cantidad de dinero para crear un paquete publicitario y necesitan reintegros con ganancia para mantenerse a flote)
- Por lo anterior, las disqueras hacen dinero de muchas otras formas: ringtones, memorabilia, ediciones especales, DVDs y eventos. Adaptar los contenidos a estos formatos implica un corte notorio en la calidad de las canciones (¿No han notado que hay, quizá, demasiadas canciones que hablan sobre teléfonos?)
Posiblemente este descubrimiento está al mismo nivel de "el agua moja". Pero lo sorprendente es el radio entre costos de producción y ganancia/difusión. De otra manera, no se explica que en Los 40 Principales el número uno sea alguien que se hace llamar Jiggy Drama (hago énfasis en "se hace llamar". Estos epítetos postizos son producto de un ego inflado, no de la malicia del prójimo).
Me gustaría que escuchen esto y me respondan las siguientes preguntas:
- ¿Tendríamos que alertar a Pau Donés (y a la gente de Jarabe de Palo) sobre un posible plagio?
- "Flaca, tirame un hueso" es uno de los piropos más viejos del galante repertorio nacional. ¿La próxima canción de Jiggy Drama tendrá como estribillo "Yo soy pirata/no por el oro/no por la plata/sino por el tesoro que tienes /entre (... bueno... creo que ustedes se saben el resto)"
- ¿Escuchan el efecto sonoro de "poing", como el que usan en Tom y Jerry cuando a Tom le arrancan un bigote? ¿Qué carajo estaban pensando?
- "No me cortes la cara como si fuera Al Pacino/De Palma/calma/Soy El Padrino". ¿Qué clase de DVD pirata compró este tipo en el que Brian De Palma aparece en los créditos como director de una película de Francis Ford Coppola?
- "...y veras como la rumba se enloquece/esto es fiesta de locos/como Calle 13". ¿No es un error garrafal citar a un mejor artista en una canción mediocre? ¿Esto está en la línea delgada que hay entre el homenaje y el agravio?
Más allá del clásico discurso de la promoción de la ignorancia y la frivolidad o el de la responsabilidad de los medios en la formación de opiniones (que es, en últimas, responsabilidad del individuo y no del zeitgeist), me preocupa pensar en la agenda de una industria que ha ido bajando progresivamente sus estándares a niveles cercanos al lenocinio. Una generación ha aceptado lo que para generaciones anteriores es inaceptable, un proceso natural en nuestra cultura. Solo que, en este caso, lo inaceptable no está hecho de las esperanzas, consignas y luchas de una juventud. Era cruel cuando los medios explotaban las necesidades adolescentes a través de un mercado subcultural (moda hippie, moda punk, moda new wave, moda "urbana", moda grunge, moda...) que trataba de leer y suplir las herramientas para encajar en el estereotipo. Pero es mucho más cruel suplir ideales.
La voz de una generación es Jiggy Drama. Espero que sea la última generación.
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