Está claro que la música popular está pasando por un período oscuro. Los músicos saben que la venta de discos representa solo una pequeña parte de sus ganancias y que no van a poder vivir de las regalías, así que el esquema del mercado ha cambiado bastante:
- Los discos son cartas de presentación y no productos con mérito artístico en sí mismos. Los avances tecnológicos han puesto herramientas de producción y masterización en manos de muchos.
- Internet sirve como una herramienta de difusión (legal e ilegal) de música. Por eso, aunque producir un disco es mucho más barato que hace cinco o diez años, no es rentable. Supongo que es posible vivir de las regalías, pero eso implica payola (pagar para que un tema suene varias veces en la programación de una emisora) y tiempo (que no resulta rentable para las disqueras, ya que éstas han invertido una cantidad de dinero para crear un paquete publicitario y necesitan reintegros con ganancia para mantenerse a flote)
- Por lo anterior, las disqueras hacen dinero de muchas otras formas: ringtones, memorabilia, ediciones especales, DVDs y eventos. Adaptar los contenidos a estos formatos implica un corte notorio en la calidad de las canciones (¿No han notado que hay, quizá, demasiadas canciones que hablan sobre teléfonos?)
Posiblemente este descubrimiento está al mismo nivel de "el agua moja". Pero lo sorprendente es el radio entre costos de producción y ganancia/difusión. De otra manera, no se explica que en Los 40 Principales el número uno sea alguien que se hace llamar Jiggy Drama (hago énfasis en "se hace llamar". Estos epítetos postizos son producto de un ego inflado, no de la malicia del prójimo).
Me gustaría que escuchen esto y me respondan las siguientes preguntas:
- ¿Tendríamos que alertar a Pau Donés (y a la gente de Jarabe de Palo) sobre un posible plagio?
- "Flaca, tirame un hueso" es uno de los piropos más viejos del galante repertorio nacional. ¿La próxima canción de Jiggy Drama tendrá como estribillo "Yo soy pirata/no por el oro/no por la plata/sino por el tesoro que tienes /entre (... bueno... creo que ustedes se saben el resto)"
- ¿Escuchan el efecto sonoro de "poing", como el que usan en Tom y Jerry cuando a Tom le arrancan un bigote? ¿Qué carajo estaban pensando?
- "No me cortes la cara como si fuera Al Pacino/De Palma/calma/Soy El Padrino". ¿Qué clase de DVD pirata compró este tipo en el que Brian De Palma aparece en los créditos como director de una película de Francis Ford Coppola?
- "...y veras como la rumba se enloquece/esto es fiesta de locos/como Calle 13". ¿No es un error garrafal citar a un mejor artista en una canción mediocre? ¿Esto está en la línea delgada que hay entre el homenaje y el agravio?
Más allá del clásico discurso de la promoción de la ignorancia y la frivolidad o el de la responsabilidad de los medios en la formación de opiniones (que es, en últimas, responsabilidad del individuo y no del zeitgeist), me preocupa pensar en la agenda de una industria que ha ido bajando progresivamente sus estándares a niveles cercanos al lenocinio. Una generación ha aceptado lo que para generaciones anteriores es inaceptable, un proceso natural en nuestra cultura. Solo que, en este caso, lo inaceptable no está hecho de las esperanzas, consignas y luchas de una juventud. Era cruel cuando los medios explotaban las necesidades adolescentes a través de un mercado subcultural (moda hippie, moda punk, moda new wave, moda "urbana", moda grunge, moda...) que trataba de leer y suplir las herramientas para encajar en el estereotipo. Pero es mucho más cruel suplir ideales.
La voz de una generación es Jiggy Drama. Espero que sea la última generación.